PASO A LA LIBERTAD | Reflexiones

Animarse, dar el paso, salir de la zona de confort.

Ese espacio/trabajo/relación/patrón de comportamiento que nos mantuvo protegidos por mucho tiempo y nos hizo sentir seguros, pero que hoy nos asfixia. Esa relación que no nos permite expresarnos tal cual somos, ese trabajo que ya no nos llena, esa actitud que en el fondo es una huida al dolor propio.

Todos ellos son nuestras zonas de confort, aquello a lo que nos acostumbramos y que nos han servido de bastón. Y cuando llegamos al límite, el alma quiere moverse y salir, la mente dispara advertencias de peligro y el cuerpo responde con resistencia y dolor. Mucho ruido interno, porque dar el paso no es cómodo, es salir de lo conocido y eso da miedo.

Escucharnos y reconocer las diferentes voces en medio del ruido. Comprender e identificar los mecanismos de huida, las excusas que ponemos para posponer el cambio. Y comprender que nuestro movimiento puede desequilibrar a otros que también estaban ligados a esa zona de confort. Fortalecer nuestro eje interno para conservar la calma en medio del caos y mantener el foco para no perder el equilibrio.

Cuando el ruido se hace ensordecedor, es tiempo. Es tiempo de salir y confiar, agradeciendo a ese capullo que nos contuvo y nos permitió construir las alas que necesitamos para salir y volar.

La energía universal nos está empujando a movernos fuera de nuestras propias fronteras. Un solo paso se requiere para abrir el camino.