Compartir bienestar 4

COMPARTIR BIENESTAR – DÍA 4

«CONECTAR CON EL MUNDO SUTIL«

Mensaje introductorio

Hoy la invitación es a conectar con el mundo sutil, con todo eso que existe más allá de nuestros sentidos físicos y que, en general, no conocemos en toda su magnitud y potencialidad. Hay quienes traen de nacimiento la intuición ampliada y conectan fácilmente con él y otros que la han ido desarrollando a lo largo de la vida. En el otro extremo están quienes sólo ven lo que sus ojos les muestran y, en el medio, una amplia escala de grises.

Independientemente del caso, que, por supuesto, es perfecto y acorde a la evolución de cada uno, hoy la invitación es a abrirnos a la sensación de estar sostenidos, acompañados y guiados por algo mucho más grande, aunque no podamos comprenderlo desde nuestra mente.

Les comparto, entonces, un caso real extraído de un fascinante libro titulado «Médico Médium» de William Anthony. Y, además, música relajante para bajar el ruido mental, subir el volumen a nuestro sentir y descansar en la confianza de que no estamos solos. Podrán encontrarla en este link.

Material

CASO REAL: Un milagro del Ángel de la Piedad

“Emma, la hija de Edith, de cuatro años de edad, se puso enferma. Una tarde, mientras su padre estaba de viaje, la fiebre le subió repentinamente a 40,5 grados. Edith la llevó corriendo a urgencias, pero, antes de que pudiera atenderla un médico, la niña perdió la consciencia y entro en coma, por lo que tuvieron que ingresarla en la unidad de cuidados intensivos.

Los médicos le dijeron a Edith que, según los análisis de sangre, Emma tenía una forma especialmente maligna y rara de meningitis. Era el peor caso que habían visto en mucho tiempo. Un escáner mostró que ya se había producido daño cerebral y los médicos le comunicaron que eso supondría probablemente una parálisis, si no la muerte. Le advirtieron de que, incluso en el caso de que Emma saliera del coma y sobreviviera, en el futuro iba a necesitar atención permanente.

Edith llamó por teléfono a su hermana, Valerie, que era clienta mía, y esta le rogó que me llamara. Mi ayudante me pasó la llamada por la línea de emergencia y entablé conversación con ella. El Espíritu me dijo que era un caso para el Ángel de la Piedad, así que informé a Edith de lo que tenía que hacer.

Durante la siguiente hora, Edith permaneció sentada junto a Emma en la habitación del hospital pidiendo en voz alta al Ángel de la Piedad que viniera y salvara la vida de su hija. Las enfermeras intentaron tranquilizarla, pero Edith siguió diciendo imperturbable:

—Ángel de la Piedad, Ángel de la Piedad, por favor, ayúdame; por favor, ayúdame.

Al poco tiempo llegó el marido de Edith, pero ella no dejó de invocar al ángel.

 A la una de la madrugada, Edith estaba adormilada, recostada en la cama de su hija y sin dejar de llamar al ángel. Y de repente, como salido de la nada, apareció un destello de luz. Aunque Edith tenía los ojos tapados con las manos y el rostro hundido entre las mantas de la cama de Emma, durante unos momentos se quedó totalmente deslumbrada. Así es la luz de la que hablamos aquí. Edith corrió hacia la ventana para ver de dónde procedía, pero no vio nada raro en las penumbras del aparcamiento. Sin embargo, reflejada en la ventana pudo ver una figura de pie junto a la cama de Emma. Edith se giró rápidamente… y, en lugar de encontrar a una enfermera, como había esperado, vio otro destello de luz, esta vez más pequeño. La figura se había desvanecido. Justo en ese momento, Emma tosió. Edith gritó llamando a una enfermera y envió a su marido corriendo hasta el vestíbulo para traer a alguien. Cuando volvió con una enfermera, ambos se quedaron atónitos al ver que Emma les estaba mirando. Había salido del coma.

Dos días más tarde, recibió el alta. Se había recuperado completamente. Y los médicos siguen sin poder explicar su curación. Este es el poder del Ángel de la Piedad”.

WILLIAM ANTHONY: “Médico Medium”

 

 

Marilín Zijlstra – Octubre 2020