Compartir bienestar 16

COMPARTIR BIENESTAR – DÍA 16

«APRENDIZAJE A TRAVÉS DEL AMOR«

Mensaje introductorio

Hoy vamos a tratar el tema del aprendizaje en nuestra vida, es decir, cómo percibimos e integramos las experiencias que vamos atravesando a lo largo de los años.

En general, todos solemos llevar una carga emocional más o menos pesada, relacionada a nuestro pasado. Sentimientos de culpa, vergüenza, miedo, rencor, envidia, ira, etc., asociados a situaciones que hemos vivido o actitudes que hemos tenido en el pasado. Y claro, es que se supone que uno no debería haber actuado de tal o cual forma, no? Es que se supone que uno debería no sentir rencor o envidia, no? Es que se supone que fulano no debería haberme tratado así, no? Y así podemos seguir… La cuestión es que todos estos supuestos (creencias) van cargando la mochila de emociones y sentimientos que no podemos digerir, así que inconscientemente los encapsulamos y guardamos bajo 7 llaves en la zona de nuestro pecho.

Pues bien, esas afirmaciones y supuestos vienen de nuestra mente, de lo que el entorno nos marca y nosotros adoptamos como “la verdad”. Pero la realidad es que todo, sí TODO, lo que vivimos lo creamos/atraemos nosotros mismos para aprender. Todo encierra una lección específica para nosotros de manera particular y única, y, en última instancia, nos termina llevando al aprendizaje de que EL AMOR INCONDICIONAL CURA TODO, esa es la única verdad.

Necesitamos entonces abrir el corazón, empezar a escuchar qué tiene para decirnos, y equilibrar la voz de la mente con la voz del corazón. Y el primer paso es abrazarnos a nosotros mismos con aceptación y compasión, con amor incondicional. Abrir nuestro pecho y liberar esos sentimientos, desactivando una a una las creencias que nos limita. Abrir el pecho y abrazar cada una de las emociones guardadas tal como una madre hace con su hijo, con paciencia, aceptación y amor incondicional, aunque nuestra mente tarde en comprenderlo.

Este es un tema súper profundo, pero a medida que vamos dando pequeños pasos el camino se nos va iluminando. Para dar el primer paso, les comparto un texto que complementa lo mencionado anteriormente y una meditación de 10 minutos orientada a integrar esas partes reprimidas a través del amor.

Si me lleno de amor, expando amor.

Material

APRENDER DE LO QUE VIVIMOS

Para comenzar, debería de especificar qué es el aprendizaje, ¿qué significa aprender? Vivimos en un mundo creado por nuestra mente. Esta está ligada a nuestro pasado y todo aquello que hemos aceptado como nuestro.

Vivimos en un mundo de materia y raciocinio, donde la parte racional todavía predomina en nuestros actos y decisiones. Esto representa que todo lo aprendido ha estado relacionado con nuestra parte racional y nuestras manifestaciones diarias parten de lo aprendido desde el raciocinio: a partir de cierta edad ya eres viejo/a; casarse antes de los treinta años y tener un hijo, como mínimo antes de los treinta y dos años, jubilarse a los sesenta y cinco o a la edad que dicte el gobierno; el bien y el mal; lo correcto y lo no correcto; a partir de cierta edad ya no puedo hacer ciertas cosas; cuando se llega a tal edad tu cuerpo se resiente,….etc. ¿Os suena todo esto? Sólo son imposiciones externas con las que nosotros nos hemos identificado.

¿Aprender es saber que a los cincuenta años es mejor no tener hijos? ¿Aprender es aceptar tus supuestas limitaciones en comparación con otro? Nada de esto es aprender. Estas pautas y actitudes están basadas en nuestra mente racional. Aprender no es intelecto. Aprender no es tener muchas carreras o másteres académicos. Nada de esto es aprender. Cuando hablo del aprendizaje me refiero a aquél que tiene que ver con vosotros mismos, no con los demás. Estoy hablando de aquello que tiene que ver con tu vida, tu naturaleza, tu esencia, y tu sentido de vivir. ¡Este es el verdadero aprendizaje!

Cuando alguien aprende de sí mismo, se va convirtiendo en sabio por haber vivido y experimentado por sí mismo. Los resultados obtenidos y aprendidos a través de tu corazón, te abren la puerta de tu integridad, sabiduría, bienestar a todos los niveles y el dar sentido a tu vida. Aprender no tiene nada que ver con tu exterior, sino con tu interior.

He dicho antes que vivimos en un mundo creado en nuestra mente, y, por lo tanto, como nos hemos alejado de lo esencial en nuestra vida y de nuestra verdadera esencia, la vida, el universo, o como lo queráis llamar, nos ayuda de alguna manera y nos da el apoyo para volver a nuestros orígenes prístinos antes de encarnar. El verdadero aprendizaje es darte cuenta de la metáfora de tu vida y la simbología de todo lo que vives y perciben tus sentidos físicos.

  • ¿Qué hay detrás de aquel hecho, de aquella situación?
  • ¿Qué me ha querido enseñar en verdad?
  • ¿Por qué la he atraído a mi vida?
  • ¿Quién soy en verdad?
  • ¿Por qué vivo lo que vivo, y a veces de una manera reiterada?

Estas son las preguntas que nos van a ayudar a conocernos y a saber de nosotros mismos para darnos cuenta de nuestra capacidad de crear nuestra vida.

Aprender tiene que ver contigo, con tu verdadero ser. Todo lo que vives te lleva a dar respuesta a la pregunta: ¿Quién eres? Cuando encuentras la respuesta adecuada, entonces sabrás que habrá sido una bendición del Universo hacia tu alma. No estás en una vida donde todo es al azar y a unos cuantos los han elegido para poder disfrutar de la vida. ¡Nada de esto es! Tú eres el responsable de tu vida y el darte cuenta del por qué de lo vivido y experimentado te llevará al conocimiento pleno del sentido de tu vida. ¡Eso es aprender!

Aprender se hace desde el corazón. Adquirir el conocimiento, desde la mente. Yo estoy hablando del aprendizaje en la vida, no de la adquisición de conocimientos intelectuales y pautas mentales adquiridas y limitadoras. Tu vida es tuya, y algún día, ésta será realizada según tu voluntad. Cuando uno despierte de su somnolencia espiritual podrá liberarse de todas las influencias de su pasado y crear una nueva vida, basada desde su corazón, llena de bienestar, paz, empoderamiento, calma, armonía y amor. Cuando despiertes, tu Luz te permitirá ver el camino a seguir y entender las sendas seguidas hasta el presente, liberándote de todo lo que no te pertenece por naturaleza, sintiendo la libertad en ti y la sensación de expansión en tu interior. Tu universo interior estará, entonces, en paz.

 MORELLA JORDI: “Sentir”

 

ENCENDER NUESTRA LUZ INTERIOR

A veces, unos actos simples de amabilidad pueden llegar al corazón de los problemas y mejorar nuestras relaciones personales a un nivel más profundo y de una forma más intensa que si los planteáramos desde un punto de vista intelectual. Para que esto suceda, es necesario que trascendamos nuestro ego y nuestro orgullo y dejemos de lado la necesidad de tener la razón.

En una ocasión, una mujer visiblemente alterada se me acercó y me dijo:

—Me siento muy mal cuando miro hacia atrás y recuerdo la forma estricta y autoritaria en que eduqué a mi hijo mayor. Yo era muy joven e inmadura y lo eduqué como mi madre me había educado a mí. ¡Ojalá pudiera volver a empezar!

—Ámelo ahora como desearía haberlo hecho cuando era pequeño —le respondí.

Un año más tarde, volví a encontrarme con aquella mujer. Se sentía feliz por los progresos que había realizado. La práctica regular de la meditación la había ayudado a acabar con la parálisis que la culpabilidad le había provocado. De ese modo, consiguió acercarse más a su hijo y volcar en él todo el amor y la atención que había retenido en su interior.

Es sorprendente el modo en que las intuiciones que obtenemos durante la meditación nos permiten contemplar las relaciones personales, por difíciles que sean, desde una perspectiva más amplia. Es como si una luz se encendiera en nuestro interior y nos ayudara a comprender mejor a la otra persona o a establecer lo que es importante y lo que no lo es en la relación. Sea cual sea la razón, la empatía y la compasión son grandes herramientas de sanación.

Para alguien con una comprensión limitada, incluso las cosas más pequeñas pueden significar el fin del mundo. Sin embargo, para un alma que es consciente de su inmensidad, las soluciones resultan más fáciles. El alma nunca se encuentra atrapada o sin esperanza, porque la vida es demasiado importante para rendirse a la infelicidad y la desesperación.

BRIAN WEISS: “Meditación”

 

Marilín Zijlstra – Octubre 2020