Compartir bienestar 13

COMPARTIR BIENESTAR – DÍA 13

«LA MEDITACIÓN«

Mensaje introductorio

En esta mañana tan hermosa que la Tierra nos regala, seguimos transitando nuestro recorrido que, por lo visto, nos sigue empujando hacia adentro. Y hoy nos toca dar un paso más en la conexión con nosotros mismos, explorando el tema de la Meditación, como camino ideal para colocarnos en la postura del observador de la que hablábamos ayer. Esta práctica nos ayuda a dejar de lado las preocupaciones cotidianas y a sumergirnos en nuestras aguas internas.

Les comparto un fragmento textual del libro “Los mensajes de los sabios” de Brian Weiss, en el cual el autor nos introduce al tema de una manera sencilla y clara.

Quisiera hacer una aclaración personal sobre un aspecto que se menciona en el texto. Al menos en una primera instancia, la meditación busca dirigir la atención de la mente hacia un determinado foco, como puede ser la respiración, un sonido, un mantra, una palabra, una visualización, o lo que sea dependiendo de la técnica que utilicemos. Este detalle me parece importante, ya que suele generar frustración intentar dejar la mente en blanco y no lograrlo. La meditación permite bajar el ruido mental (no vaciarse de pensamientos), educar a la mente para que se acostumbre a pensamientos agradables anclados en el momento presente y lograr una mayor apertura para conectar con el sentir, para conectar con nuestra esencia.

Los beneficios de la meditación periódica y sostenida son innumerables y todos ellos contribuyen a sentir un mayor bienestar y a vivir la vida desde un lugar de calma y paz interior.

Es cierto que hay tanta información disponible y tantas técnicas diferentes para meditar que, a veces, nos mareamos. Por ello, les comparto seguidamente los enlaces a dos series de meditación guiadas, no excluyentes, que pueden utilizar para comenzar a incursionar en la práctica de la meditación o, para quienes ya lo practican, experimentar otras opciones.

¿Por qué no empezar hoy a practicar la meditación? Los animo a explorar esta posibilidad.

Material

SALIR DE NOSOTROS MISMOS

 “La meditación y la visualización le ayudará a dejar de pensar tanto y de viajar al pasado. Se producirá una curación. Empezará a utilizar la mente que no usa. Verá, comprenderá. Y será más sabio. Entonces habrá paz”.

“Nuestros corazones conocen el camino de la felicidad y de la paz interior. Prácticas espirituales como la meditación y la oración nos recuerdan lo que ya sabemos. Cuando nos olvidamos del mensaje de nuestro corazón y caemos en la rutina y en los baches de la vida, nos sentimos insatisfechos y desdichados. Nos deprimimos y nos ponemos nerviosos. Nuestra perspectiva está borrosa, hemos olvidado nuestro plan de vida, nos hemos perdido.

El remedio es sencillo. Dedique tiempo a recordar su divinidad. Su naturaleza espiritual. Recuerde por qué está aquí. La meditación es una forma de despertar la memoria.

La meditación es el arte o la técnica de poner la mente en blanco, para acallar la cháchara perpetua que normalmente llena nuestra conciencia. En la tranquilidad de la mente silenciosa, la persona que medita empieza a ser observadora, a alcanzar un nivel de alejamiento y, con el tiempo, a darse cuenta de que existe un nivel de conciencia superior.

Al sacarnos de la rutina de nuestra conciencia diaria, la meditación nos sirve de recordatorio de lo que hemos aprendido sobre valores elevados, más espirituales. Meditar con regularidad es recordar con regularidad. Vamos recordando nuestro plan de vida, lo que es importante para nosotros y lo que no es.

Sacar de la mente los miles de pensamientos que la llenan cada día requiere práctica y disciplina. Yo tuve que meditar a diario durante tres meses antes de conseguir alcanzar una conciencia más profunda. Es importante tener paciencia y no sentirse frustrado al practicar. El éxito de la meditación no llega de un día para el otro.

No hace falta sentarse en posición de loto para meditar. Puede hacerse estando tumbado, sentado en una silla o andando. El objetivo es dejar de pensar, observar y distanciarse, ser consciente de lo que sucede.

Mientras se enseña a sí mismo a meditar, tal vez le sea de ayuda probar también la visualización y la hipnosis. En ambas técnicas se oye la voz de una persona que puede ayudar a la concentración.

La meditación, la visualización o la hipnosis nunca suponen ponerse bajo el control de otra persona. Ninguna “fuerza” se apodera de la mente o el cuerpo. No se entra en una máquina del tiempo (…) y no existe peligro de ningún tipo.

En esos estados, puede recibirse inspiración, pueden alcanzarse niveles de conciencia superiores, puede despertarse la naturaleza divina. Si comprende y practica estos preceptos, será consciente y alcanzará esa “otra” perspectiva distinta de la de cada día. Pasará a ser observador, objetivo, a liberarse de los juicios.

He enseñado a meditar a una de mis pacientes, una ejecutiva. Al principio de una sesión, observó:

– ¡Acabo de ver un árbol precioso! –

– ¿Dónde lo has visto? – quise saber.

-Delante de casa- contestó.

El árbol siempre había estado allí. Cuando aprendemos a vaciar la mente vemos cosas preciosas.

En mis talleres enseño una técnica de meditación sencilla a la que sólo hay que dedicar dos minutos.

A los miembros del grupo les pido que durante el primer minuto cierren sus ojos, respiren hondo varias veces y se relajen. Los cuarenta y cinco segundos siguientes tienen que vaciar la mente de todo, intentar no pensar. Naturalmente, eso es muy difícil para la mayoría de la gente. Nuestra mente aborrece el vacío, por lo que la llenamos de pensamientos vulgares, como “me duele la espalda”, “oigo a esa persona toser” o “no debería haberme comido eso para desayunar”.

No son inspiraciones cósmicas. No necesitamos esos pensamientos cuando queremos tener la mente en silencio, distanciada, observando.

Durante el segundo minuto les pido a los asistentes que se imaginen que están sentados en el fondo de un estanque muy bonito. Pueden respirar con absoluta normalidad.

– Cada vez que os venga un pensamiento – les digo -, ponedlo en una burbuja y observad cómo esa burbuja flota hasta la superficie del estanque y desaparece. Entonces volved a poner la mente en blanco. Si tenéis otro pensamiento, metedlo en otra burbuja y dejad que flote y desaparezca. Id repitiendo este proceso.

A las personas que tienen miedo al agua les digo que se imaginen sentadas en un campo muy bonito y que utilicen un globo de helio en lugar de una burbuja.

Durante el siguiente minuto utilizan las burbujas o los globos.

Han empezado a meditar.

Es lo que se llama meditación de burbujas, pero también puede utilizarse una palabra, en la que hay que concentrarse. Si la mente se dispersa, hay que volver a llenar la atención hacia esa palabra, con tranquilidad y sin juzgar.

La palabra elegida puede ser neutra, por ejemplo, el número uno. O una palabra en sánscrito, un mantra. O una palabra con carga emocional, como por ejemplo “amor”. Observe qué sentimientos evoca.

También puede utilizar un objeto visual, como una vela o una flor. O una técnica antigua que consiste en concentrarse en la respiración, contando todas las inspiraciones y espiraciones.

Pruebe la meditación de burbujas. Le sorprenderán sus beneficios”.

BRIAN WEISS: “Los mensajes de los sabios”

 

Marilín Zijlstra – Octubre 2020