Compartir bienestar 10

COMPARTIR BIENESTAR – DÍA 10

«CÓMO TRATAR CON LAS EMOCIONES, DOS ENFOQUES«

Mensaje introductorio

Uno de los desafíos que se nos presentan permanentemente es el trabajo sobre nuestras propias emociones. En general, la educación que recibimos no nos enseñó a gestionarlas y, además, las categorizó entre emociones “buenas” y emociones “malas”. Hoy nos toca a nosotros desaprender todo esto y buscar formas saludables de aceptar y expresar lo que sentimos.

Para adentrarnos en este tema, les comparto un texto de Jhon Welwood, quien nos ofrece dos miradas interesantes y complementarias sobre la gestión de las emociones. Y para acompañar, como ya es habitual, música relajante que nos lleva de la mano al encuentro de nuestra profundidad, donde todo es calma y bienestar.

Material

EL ENFOQUE TERAPÉUTICO DE LAS EMOCIONES

Al permitimos desplegar la sensación sentida más amplia que subyace a una determinada emoción, la terapia nos ayuda a salir de los círculos viciosos emocionales. Una sensación sentida contiene un abanico mucho más amplio de significados y de respuestas que el que nos proporciona la misma emoción. Cuando, por ejemplo, uno trabaja con una fuerte depresión, puede descubrir que está triste por no saber qué hacer con su vida, un descubrimiento que le lleva a salir de la depresión y a adentrarse más profundamente en el problema. O tal vez, bajo el enfado, podamos descubrir entonces la necesidad de comunicar algo esencial que pueda liberamos de nuestro estancamiento en el enfado.

La catarsis emocional puede ser importante y útil para la disolución de los problemas emocionales pero el despliegue de una determinada sensación sentida que clarifica nuestra relación con el problema en cuestión puede resultar mucho más liberador y conducir, a su vez, a un cambio corporal sentido que rompa la lógica de los guiones habituales y nos permita entablar un nuevo tipo de relación con la situación problemática. El cambio sentido, en suma, disuelve los estancamientos de la corriente de la conciencia y permite que vuelva a fluir con más libertad.

La terapia también nos ayuda a comprender la estructura de la identidad condicionada que genera los problemas emocionales.

Por ejemplo, trabajar psicológicamente con la tristeza y con la depresión, puede poner de relieve las fijaciones psicológicas que habitualmente permanecen ocultas -la inadecuación de la idea que tenemos de nosotros mismos para afrontar los retos que nos depara la vida o la inadecuación de nuestra visión del mundo como algo abrumador para poder hacerles frente más directamente. El trabajo psicológico con nuestras reacciones emocionales supone así un hito importante para liberamos de las pautas condicionadas que se hallan profundamente asentadas en la estructura de nuestra personalidad.

Pero una de las limitaciones del tratamiento exclusivamente psicológico de las emociones es la tendencia a convertir la investigación psicológica de los sentimientos en un proyecto interminable o en un fin en sí mismo. Una psicoterapia que sólo se centra en las pautas emocionales o psicológicas no suele ayudar a la persona a reconocer y acceder al fundamento mayor de la vitalidad primordial que se revela en los momentos de cambio y liberación sentida.

EL ENFOQUE MEDITATIVO DE LAS EMOCIONES

La práctica de la meditación nos enseña a relacionamos con las emociones de un modo más directo y no conceptual y, en consecuencia, nos permite conectar más directamente con nuestra vitalidad esencial. A diferencia del enfoque psicológico, el enfoque meditativo de la emoción no está orientado hacia el contenido de los sentimientos, su significado o las estructuras psicológicas subyacentes. Muy al contrario, la meditación nos permite establecer un contacto más directo con los sentimientos, sin tratar de descubrir su significado. En este sentido, la meditación nos enseña a permanecer abiertos a la energía encerrada en las violentas irrupciones de la emoción.

Mientras que la psicoterapia se ocupa de desplegar los significados de nuestros sentimientos, la meditación se relaciona con los sentimientos en tanto que expresiones energéticas de nuestra vitalidad esencial. Poner de relieve la energía que se halla atrapada en las emociones es como adentrarnos en las profundidades del océano, más allá de las olas del torbellino emocional y más allá del sentimiento, donde todo permanece en calma y en donde nuestra lucha se desvanece en el fundamento más amplio de la vida.

De este modo, la meditación nos permite descubrir una conciencia más libre y abierta que siempre se halla disponible, aun cuando permanezcamos atrapados en nuestras reacciones emocionales. Al ayudarnos a reconocer los huecos y discontinuidades que aparecen espontáneamente en la lógica espesa de nuestros guiones vitales, la meditación durante las irrupciones de la emoción también puede contribuir a nuestro despertar. En medio de una erupción de enfado, por ejemplo, un meditador podría preguntarse: «¿Por qué estoy tan furioso?», «¿es necesario todo esto?» «¿son las cosas, en realidad, tan importantes como las estoy viviendo?», «¿están estas personas tan equivocadas como creo?»

JHON WELWOOD: “Psicología del Despertar”

 

Marilín Zijlstra – Octubre 2020