CALMA EN LA TORMENTA | Reflexiones

Sostener la calma en medio de la tormenta es el desafío de estos días.

Estar presentes, sostenidos en nuestro propio eje interno para no perder el equilibrio, para no dejarnos arrastrar o identificarnos con el caos, ni tampoco elevarnos por encima de él como si no fuéramos parte, o aislarnos en una burbuja para no saber ni sentir.

Gran desafío de estos días y una gran oportunidad, si lo queremos ver así, para mostrarnos cuanto trabajo interno hemos hecho para fortalecernos y cuáles son los aspectos propios que aún se disparan y salen a la luz para ser atendidos.

Permanecer sabiéndonos parte y estar presentes de manera atenta y dispuesta. Confiar en que lo que es, así debe ser. Que siempre que llovió paró, y que la lluvia, aunque abundante y arrasadora, también es parte del plan divino.

¿El caos está sólo afuera o refleja partes internas que también demandan orden? Buena pregunta para observar qué nos pasa y empezar a procesarlo para lograr la calma.

Esa calma que llega cuando dejamos de juzgar lo que sucede y conectamos con el amor y la compasión, cuando comprendemos que estamos en proceso de aprendizaje para encontrarnos con ese Ser Divino que somos, cuando nos sentimos sostenidos por el Cielo y la Tierra y cuando nos sabemos parte del Todo y de todos.